Limpieza de Energías

Con una Limpieza Astral profunda muchas de las dolencias que se arrastran durante años como dolor de cabeza, dolor de espalda, ansiedad, insomnio, irritabilidad, tristeza, falta de vitalidad, tristeza, ofuscación mental…. y otros bloqueos como dificultades en las relaciones interpersonales, conflictos varios, dificultades en la economía, en el trabajo, en los proyectos que emprendemos… acostumbran a desaparecer en pocos días o entran en fase de mejoría evidente.

Una Limpieza Astral es una limpieza energética profunda del cuerpo físico y campos sutiles que conforman lo que llamamos el Aura. El Aura se compone de siete capas superpuestas e interpenetradas a las que llamamos campo Etérico, Emocional, Mental, Causal, Espiritual, Monádico y Divino.

Aquí vemos dos maneras de representar el Aura, una con las capas superpuestas y otra con las capas interpenetradas.

Con una Limpieza Astral se van eliminando congestiones energéticas que impiden el buen funcionamiento de nuestro cuerpo físico y áurico (incluidos los Chakras y Meridianos), lo que trae como consecuencia una mejora evidente en nosotros, tanto física como emocional, mental y espiritualmente. … también se eliminan congestiones en nuestro entorno y el devenir de nuestra vida.

En un sentido más amplio una limpieza energética profunda equivale a una Sanación del Alma y a una Reconexión con nuestro Ser Interior. El resultado de la misma normalmente representa un antes y un después en nuestra vida.

La contaminación energética nos puede venir por múltiples motivos. Hay que tener en cuenta que en primer lugar nos la producimos nosotros mismos, por traumas, por situaciones complicadas y conflictivas que hemos vivido o estamos viviendo, por enfermedad, por crisis personales, por patrones de pensamiento o emocionales propios, por sentimientos y patrones de conducta negativos, y sin lugar a dudas otras veces también es debido a causas externas. Sea porque vivimos alrededor de personas negativas o estamos en contacto con ellas (en la familia o en el lugar de trabajo p.e.) , y como no, otras veces puede proceder de terceras personas, por prácticas mentales y esotéricas, incluso con encargo a profesionales de lo oculto. Por desgracia hoy en día es mucho más común de lo que la gente piensa este tipo de prácticas.

Estas energías nos contaminan y provocan bloqueos en nuestro campo Físico, Etérico, Emocional, Mental y Espiritual. Frecuentemente también son causa de que distintos aspectos de nuestra vida estén bloqueados: la economía, nuestros proyectos, el trabajo, las relaciones interpersonales, la salud….

Hay varios sistemas para ver el aspecto del aura e identificar o interpretar la contaminación energética (fotografía kirlian de película bioquímica, foto kirlian por ordenador e interpretación del aura a través de software, aparatos de biorresonancia cuántica…). Aunque no captan todo el espectro energético si sirven para dar una idea a veces muy fidedigna de incluso a qué se debe esta contaminación: si son bloqueos psíquicos, si son entidades, energías contaminantes o congestiones no propias, e incluso pueden llegar a identificar qué órganos están afectados. Doy simplemente unas pinceladas puesto que el tema da para un capítulo aparte, pero sirve como ilustración de lo que estoy comentando.

Limpieza de Espacios

Así como los seres humanos tenemos un campo físico y áurico, las casas también poseen un campo áurico donde van quedando grabadas algunas improntas energéticas positivas y negativas vividas en ellas por sus residentes.

Todos hemos podido comprobar cómo nuestro paso por ciertos lugares o casas nos causan intranquilidad y malestar, y en cambio, otros lugares nos inducen a una sensación de paz y bienestar.  Esto es debido a la energía que emana del lugar y que nuestro ser percibe aunque no seamos conscientes de ello.

Las energías de baja vibración (o negativas) en los hogares causan frecuentemente cansancio, insomnio, nerviosismo, irritabilidad, ofuscación mental, modificaciones en los estados de ánimo, cefaleas, entre otras muchas alteraciones. 

Muchas personas sienten malestar en su casa e incluso cierto rechazo a entrar en ella, desconociendo por completo la causa. Sin duda, muy a menudo es debido a la carga energética negativa que impregna el ambiente de la misma.

Si en tu hogar has pasado por momentos difíciles de discusiones o problemas de salud (p.e.), necesitará una limpieza de la impregnación negativa que haya quedado grabada en ella, y luego una posterior armonización.

Quizás estés viviendo en una casa donde antes hubieran vivido otras personas, algo a tener muy en cuenta,  ya que las energías de los antiguos residentes han dejado impregnaciones en la misma. Es posible que hubiera sufrimiento, odio, violencia física o emocional, tristeza o problemas de diversa índole, emociones y acciones que han ido impregnando la energía de la casa. 

También es posible que tu vivienda se halle en un lugar donde antes se ubicó un edificio destinado a otros usos no residenciales (fábrica, oficinas, etc.);  en este caso también la casa, aunque sea de nueva construcción, conserva la carga energética de la actividad que allí se desarrolló y de la gente que allí trabajó, aunque haya transcurrido mucho tiempo. 

En cuanto a los locales de negocios sucede lo mismo, pero más agravado todavía si es un local donde pasan centenares de personas cada día; distintas personas que de una manera u otra dejan su huella energética. Me he encontrado con locales que estaban muy cargados de energías de baja vibración que afectaban a la entrada de clientes y por supuesto a la relación entre empleados, creando un ambiente de crispación que entorpecía la buena marcha del negocio. Después de realizar una limpieza y armonización energética, el cambio en positivo ha sido más que evidente.

Por otro lado podemos tener "energías externas" que limpiar en nuestra casa. La presencia de energías perturbadoras en las viviendas es más común de lo que se piensa, y causa a sus inquilinos desquilibrios físicos, emocionales y mentales, incluso en casos excepcionales cierto miedo ante fenómenos extraños que no tienen explicación aparente.
La mayoría de las veces estas energías pasan desapercibidas porque no son especialmente molestas y porque nos acostumbramos a esa “convivencia energética”, pero sin lugar a dudas son perjudiciales para nosotros. Nos causan a menudo crispación, malestar, decaimiento, falta de energía, insomnio, etc…

Por descontado este tipo de energías son mucho más frecuentes en edificios antiguos donde se han vivido multitud de acontecimientos, e incluso a veces están construídos sobre edificaciones más antiguas donde se habían ubicado camposantos, monasterios, conventos, etc. Una vez realizado el trabajo el resultado es evidente, recobrando los residentes su estabilidad y armonía natural.

A tener especialmente en cuenta si:

  • Si no estamos a gusto en casa, como si hubiera algo que nos causa rechazo e incomodidad.

  • Si cuando estamos en casa parece como si no tuviéramos energía, como si algo nos la quitara.

  • Si se perciben sensaciones extrañas, como si hubiera presencias no visibles o la sensación de sentirnos observados.

  • Si percibimos a menudo sombras que nos parece ver pasar.

  • Si oímos ruidos extraños que no tienen una procedencia lógica.

  • Cosas que se mueven, cambien de lugar o se rompen sin que nadie las toque.

  • Interferencias en los enchufes, bombillas, aparatos eléctricos, teléfonos, etc.

  • Si tenemos la sensación a veces de que nos tocan o sentimos una leve brisa estando todo cerrado.

  • Espacios en la casa donde sentimos un frío inusual.

  • Si cuando estamos en la cama sentimos como una parte de la misma se hunde como si alguien se sentara, o sentimos que tiran de la sábana.

  • Malos olores a veces nauseabundos sin una procedencia clara.

  • Si se oye alguna voz que nos llama y no es nadie de la familia.

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